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Glosario Accesibilidad web

¿Qué es la accesibilidad web?

Definición

La accesibilidad web es la propiedad de un sitio o una aplicación que permite a personas con discapacidad visual, auditiva, motriz o cognitiva percibir su contenido, manejar su interfaz y entender su información con las mismas garantías que el resto de usuarios.

En esta página 5
  1. Qué significa la accesibilidad web
  2. Qué exige la norma
  3. Por qué importa
  4. Buenas prácticas
  5. Errores frecuentes
En breve

La accesibilidad web reúne los requisitos técnicos que permiten usar un sitio con lector de pantalla, solo con teclado o con el texto ampliado, y desde 2025 forma parte del marco legal europeo para determinados servicios digitales.

Qué significa la accesibilidad web

Un sitio accesible admite varias formas de uso. La misma página tiene que funcionar con un lector de pantalla, con el texto ampliado al 200 %, sin ratón, con los subtítulos activados o con los colores del sistema modificados. La limitación tampoco es siempre permanente: una lesión temporal, una pantalla al sol o un entorno ruidoso producen barreras muy parecidas durante un rato.

Las pautas internacionales ordenan todos sus criterios técnicos en cuatro principios.

  • Perceptible: la información debe llegar por más de un canal sensorial, de modo que quien no ve una imagen reciba su descripción y quien no oye un vídeo pueda leer sus subtítulos.
  • Operable: la interfaz debe manejarse con teclado, con voz o con un producto de apoyo, sin exigir gestos precisos ni tiempos de respuesta rígidos.
  • Comprensible: el lenguaje, el orden de los pasos y los mensajes de error deben resultar previsibles y explicar qué ha ocurrido.
  • Robusto: el código debe interpretarse de forma fiable por navegadores y tecnologías de apoyo, tanto las actuales como las que vengan después.

Cada principio se concreta en criterios de conformidad verificables, y cada criterio tiene asignado un nivel. Esa es la parte que se puede auditar y documentar.

Qué exige la norma

La referencia técnica son las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web, conocidas como WCAG. La versión vigente es WCAG 2.2, publicada como recomendación del W3C en octubre de 2023 y actualizada en diciembre de 2024. Sus criterios se reparten en tres niveles de conformidad: A, el mínimo; AA, el intermedio; y AAA, el más exigente. Los textos legales suelen apoyarse en el nivel AA, porque el AAA no resulta alcanzable para cualquier tipo de contenido.

En Europa, la traducción normativa de esas pautas es la norma armonizada EN 301 549, sobre requisitos de accesibilidad de productos y servicios TIC, cuya versión actual remite a las WCAG 2.1 en nivel AA.

El European Accessibility Act, la Directiva (UE) 2019/882, se aplica desde el 28 de junio de 2025. Cubre determinados productos y servicios dirigidos a consumidores: comercio electrónico, servicios bancarios, libros electrónicos, servicios de comunicaciones electrónicas, acceso a servicios de comunicación audiovisual y elementos digitales del transporte aéreo, ferroviario, marítimo y en autobús. España la traspuso con la Ley 11/2023, cuyo título I entró en vigor esa misma fecha. Las microempresas que prestan servicios quedan exentas de cumplir esos requisitos de accesibilidad; la ley define microempresa como la que emplea a menos de diez personas y cuyo volumen de negocios anual o balance anual total no supera los dos millones de euros.

Para el sector público español rige una norma anterior, el Real Decreto 1112/2018, que obliga a publicar una declaración de accesibilidad y a ofrecer un mecanismo de comunicación para quejas y sugerencias. Que un caso concreto entre en uno u otro ámbito depende del tipo de servicio, del destinatario y del tamaño de la organización, y esa valoración corresponde a un análisis jurídico individual.

Por qué importa

De la accesibilidad depende algo muy concreto: si una persona puede terminar una compra, abrir una cuenta o pedir una cita sin ayuda de nadie. Un formulario cuyos campos carecen de etiqueta asociada no se puede rellenar con un lector de pantalla, y en ese punto la operación se detiene del todo.

También pesa en decisiones de contratación. Los pliegos de contratación pública incorporan requisitos de accesibilidad, y en licitaciones privadas grandes se pide con frecuencia documentación sobre el nivel alcanzado. Una auditoría con criterios verificables permite responder a esas preguntas con pruebas, en lugar de con una declaración de intenciones.

La relación con el SEO existe, aunque conviene formularla con cuidado. La accesibilidad no es un factor de posicionamiento. Lo que ocurre es que varias prácticas coinciden: los textos alternativos describen una imagen para el lector de pantalla y también para el buscador, una jerarquía de encabezados correcta ayuda a ambos a entender la estructura del documento, y el marcado semántico hace explícito el papel de cada elemento de la página. Ese solapamiento es real, y convierte la accesibilidad en un trabajo compatible con el SEO, no en una palanca de ranking.

Buenas prácticas

  • Textos alternativos según la función: describe lo que la imagen aporta en su contexto. Si es decorativa, el atributo alt vacío evita que el lector de pantalla la anuncie; si es un enlace o un botón, el texto alternativo describe el destino o la acción.
  • Contraste suficiente: el nivel AA pide una relación de contraste de al menos 4,5:1 para el texto normal y de 3:1 para el texto grande, y de 3:1 para los bordes de componentes de interfaz y objetos gráficos.
  • Manejo completo con teclado: recorre el sitio con el tabulador. El foco debe verse siempre, seguir un orden lógico y no quedarse atrapado dentro de menús, carruseles o ventanas modales.
  • Etiquetas de formulario asociadas: cada campo con su etiqueta visible y vinculada mediante label y for. Los errores se describen en texto, indicando qué campo falla y cómo corregirlo, sin depender solo del color rojo.
  • Jerarquía de encabezados real: un h1 por página y niveles sucesivos sin saltos. Los encabezados estructuran el documento, y el tamaño del texto se decide en la hoja de estilos.
  • Texto ampliable y contenido temporal alternativo: el contenido debe seguir siendo legible y utilizable al ampliar el texto hasta el 200 %, y los vídeos necesitan subtítulos y los audios una transcripción.

Errores frecuentes

  • Atributo alt genérico: valores como «imagen», «foto» o el nombre del archivo ocupan el sitio de la descripción real y no aportan información.
  • Contraste bajo en elementos secundarios: los textos de ayuda, los marcadores de posición dentro de los campos y los estados desactivados suelen quedarse por debajo del mínimo exigido.
  • Componentes hechos con div y span: pestañas, desplegables o casillas construidos sin roles, nombres ni estados accesibles no comunican nada a un producto de apoyo, aunque funcionen con el ratón.
  • Foco eliminado por estética: quitar el contorno del foco con outline: none deja sin referencia visual a quien navega con teclado.
  • Confiar solo en el análisis automático: un validador detecta una parte de los criterios, como el contraste o los atributos ausentes. El resto exige comprobación manual, y una puntuación alta en la herramienta no equivale a conformidad.
Manuel Riveiro Rodriguez CEO & Digital Strategist

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Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre los niveles A, AA y AAA?

Son tres grados de exigencia acumulativos. El nivel A reúne los criterios mínimos, el AA añade requisitos como el contraste suficiente o el redimensionado del texto, y el AAA incorpora los más estrictos. La normativa europea se apoya en el nivel AA, porque el AAA no resulta alcanzable para cualquier tipo de contenido.

¿Desde cuándo se aplica el European Accessibility Act?

Desde el 28 de junio de 2025. La Directiva (UE) 2019/882 fija esa fecha de aplicación efectiva, y en España el título I de la Ley 11/2023 entró en vigor ese mismo día. Las microempresas que prestan servicios quedan exentas de cumplir los requisitos de accesibilidad previstos para los servicios.

¿La accesibilidad web mejora el posicionamiento?

No es un factor de posicionamiento. Algunas prácticas sí coinciden con el SEO: los textos alternativos, una jerarquía de encabezados correcta y el marcado semántico ayudan tanto a las tecnologías de apoyo como a los rastreadores. El beneficio en buscadores llega por ese solapamiento, y no por cumplir un requisito de accesibilidad.

¿Sirven las capas de superposición para cumplir las WCAG?

Las capas de superposición son scripts que modifican la página en el navegador. Su alcance se discute: asociaciones de personas con discapacidad y auditores independientes lo cuestionan, mientras que sus fabricantes defienden lo contrario. Una evaluación de conformidad mide el resultado final de la página, con esa capa instalada o sin ella.

¿Cómo se comprueba si un sitio cumple los criterios?

Con revisión automática y manual combinadas. Los validadores detectan una parte de los criterios, como el contraste o los atributos ausentes. El resto requiere prueba manual: recorrido completo con teclado, escucha con lector de pantalla, comprobación de formularios y revisión de los textos alternativos uno por uno.

Fuentes

  1. Documento normativo de las WCAG 2.2 del W3C, con los criterios de conformidad, los niveles A, AA y AAA y los valores de contraste exigidos.
  2. Texto consolidado de la Ley 11/2023, que traspone la Directiva (UE) 2019/882, define microempresa, exime a las microempresas que prestan servicios y fija el 28 de junio de 2025 como entrada en vigor de su título I.
  3. Real Decreto 1112/2018, sobre accesibilidad de los sitios web y aplicaciones móviles del sector público, con la declaración de accesibilidad y el mecanismo de comunicación.