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Glosario neuromarketing

¿Qué es el neuromarketing?

Definición

El neuromarketing estudia cómo reaccionan las personas ante anuncios, productos o páginas midiendo señales del cerebro y del cuerpo, en lugar de preguntarles. Mide reacciones, no decisiones de compra, y trabaja con muestras pequeñas.

En esta página 6
  1. Qué significa el neuromarketing
  2. Cómo funciona
  3. Por qué importa
  4. Ética y protección de datos
  5. Buenas prácticas
  6. Errores frecuentes
En breve

El neuromarketing mide reacciones del cerebro y del cuerpo ante estímulos de marketing: EEG, fMRI, eye-tracking, piel y cara, qué miden, sus límites y el RGPD.

Qué significa el neuromarketing

Ale Smidts, catedrático de la Universidad Erasmus de Róterdam, lo definió en su lección inaugural del 25 de octubre de 2002: el objetivo del neuromarketing es entender mejor al cliente y su reacción a los estímulos de marketing midiendo directamente los procesos del cerebro. Fuentes secundarias le atribuyen el término; en la lección él no lo reclama.

La diferencia con la investigación de mercados clásica está en el método. Una encuesta pregunta; el neuromarketing registra señales mientras alguien ve un anuncio o lee una página. La señal no depende de lo que la persona quiera contar, pero tampoco se explica sola: alguien tiene que interpretarla.

Cómo funciona

Cada método mide una cosa concreta y deja fuera otras: - EEG (electroencefalografía): electrodos sobre el cuero cabelludo registran cambios en el campo eléctrico del cerebro. Su resolución temporal es de milisegundos y la espacial, de en torno a un centímetro (Ariely y Berns, 2010): detecta cuándo cambia la actividad, pero localiza mal dónde. - fMRI (resonancia magnética funcional): mide la señal BOLD, el nivel de oxigenación de la sangre, que se toma como indicador indirecto de la actividad neuronal. Localiza con una precisión de 1 a 10 milímetros, pero cada medida tarda de 1 a 10 segundos. - Eye-tracking: una cámara sigue los movimientos del ojo y registra qué atrae la atención visual y cuánto tiempo se mira cada punto. Dice dónde se mira, no qué se piensa de lo mirado. Es el mismo principio que el mapa de calor de atención basado en la mirada. - Conductancia de la piel (EDA o GSR): sensores miden la conductividad eléctrica de la piel, que controla el sistema nervioso autónomo. ESOMAR la asocia a la activación que produce un anuncio. Una subida indica intensidad, no qué emoción hay detrás. - Análisis de la expresión facial: el software codifica movimientos de los músculos de la cara según el Facial Action Coding System (FACS). Según la revisión de Barrett y otros (2019), un ceño fruncido a menudo comunica algo distinto de un estado emocional, y la expresión de una emoción varía según la cultura, la situación y la persona.

Barrett y otros lo resumieron en 2019: no existía ninguna medida objetiva, sola o combinada, que distinga de forma fiable y replicable una categoría de emoción de otra.

Cada señal responde a una pregunta y deja abierta la siguiente.

Por qué importa

La literatura científica marca tres límites antes de usar los resultados.

El primero es el tamaño de la muestra. Según la guía de ESOMAR, los proveedores recomiendan muestras de 15 a 30 personas, frente a más de 100 en la investigación tradicional. Ariely y Berns señalan que una tarea en la que la respuesta varía entre personas exige al menos 30 participantes. Y Button y otros (2013) estimaron que la potencia estadística mediana de los estudios de neurociencia está entre el 8 % y el 31 %: con poca potencia, los efectos reales se detectan peor y un resultado significativo es menos fiable.

El segundo es la inferencia inversa. Que una zona del cerebro se active no prueba que la persona sienta algo concreto, porque una zona interviene en varios procesos. Russell Poldrack lo explicó en 2006: esas inferencias no son deductivamente válidas, aunque aporten algo de información. Ariely y Berns advierten contra quien dice saber lo que alguien piensa solo por su actividad cerebral.

El tercero es que una reacción no es una compra. Algunos estudios relacionan ambas cosas. Knutson y otros (2007) midieron con fMRI a 26 adultos, y la actividad de cada una de tres regiones predijo sus decisiones de compra inmediatas en el laboratorio, más allá de lo que ellos mismos declaraban. Venkatraman y otros (2015) compararon seis métodos con las ventas reales de anuncios de televisión, y la fMRI fue la que más varianza explicó por encima de las medidas tradicionales. Son resultados de estudios concretos; no permiten decir que un anuncio venderá más porque activó una zona del cerebro.

Puede complementar el A/B testing y las encuestas en fases que no dejan rastro en los clics, como el interés y el deseo del modelo AIDA, pero no los sustituye.

Ética y protección de datos

El Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) publicó el 3 de junio de 2024 un informe sobre neurodatos, la información obtenida del cerebro o del sistema nervioso. Según el SEPD, permiten identificar a una persona, son por tanto datos personales y a menudo son categorías especiales, por ejemplo datos biométricos o de salud.

El RGPD es más preciso que esa frase. Los datos biométricos solo son categoría especial del artículo 9 cuando se tratan para identificar de manera unívoca a una persona. Los datos de salud lo son cuando revelan información sobre su estado de salud. Si un estudio cae en el artículo 9, solo puede apoyarse en una de las excepciones del artículo 9.2; la primera es el consentimiento explícito para fines determinados (letra a). Si no cae, sigue necesitando una base legal del artículo 6.

El Reglamento de IA añade dos reglas. Desde el 2 de febrero de 2025 prohíbe usar sistemas de IA que infieran emociones en el lugar de trabajo y en centros educativos, salvo por motivos médicos o de seguridad (artículo 5.1.f). Y desde el 2 de agosto de 2026 obliga a quien usa un sistema de reconocimiento de emociones a informar de su funcionamiento a las personas expuestas (artículo 50.3). Un software que deduce emociones a partir de la cara puede entrar en esa definición.

Buenas prácticas

  • Preguntar qué mide cada métrica y con cuántos participantes.
  • Combinar las señales con una tarea observable, como una elección.
  • Tratar los resultados como hipótesis y comprobarlos con datos de venta.
  • Documentar base legal y consentimiento antes de la primera sesión.
  • Separar lo medido de lo interpretado.

Errores frecuentes

  • Presentar una activación cerebral como prueba de una emoción.
  • Leer una reacción medida como una decisión de compra.
  • Sacar conclusiones generales de un estudio con 20 personas.
  • Citar porcentajes de eficacia sin estudio ni fecha.
  • Suponer que las señales del cuerpo no son datos personales.
Manuel Riveiro Rodriguez CEO & Digital Strategist

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el neuromarketing?

Es el estudio de cómo reaccionan las personas a anuncios, productos o páginas mediante señales del cerebro y del cuerpo: actividad eléctrica, oxigenación de la sangre, mirada, conductancia de la piel o expresión facial. Ale Smidts lo definió en 2002 como medir directamente los procesos del cerebro para entender la reacción a los estímulos de marketing.

¿Qué métodos usa el neuromarketing?

Los principales son EEG, que registra la actividad eléctrica con precisión de milisegundos; fMRI, que mide la oxigenación de la sangre en el cerebro; eye-tracking, que sigue la mirada; la conductancia de la piel, que indica activación; y el análisis facial. Cada uno mide una cosa distinta, y ninguno lee directamente una emoción o una intención.

¿Funciona el neuromarketing?

Puede añadir información. Knutson y otros (2007) predijeron decisiones de compra en el laboratorio con fMRI en 26 personas, y Venkatraman y otros (2015) relacionaron medidas de fMRI con ventas reales de anuncios. Pero las muestras son pequeñas y una reacción no es una compra. Las cifras de eficacia sin estudio fechado no son fiables.

¿Es legal el neuromarketing?

Sí, con condiciones. Las señales del cerebro y del cuerpo son datos personales; si se tratan como datos biométricos para identificar a alguien o revelan su estado de salud, el RGPD solo los permite con una excepción del artículo 9.2, como el consentimiento explícito. El Reglamento de IA prohíbe inferir emociones en el trabajo y la educación y obliga a informar del reconocimiento de emociones.

¿Puede el neuromarketing leer la mente?

No. Las señales medidas indican atención, activación o actividad en zonas del cerebro, pero cada zona interviene en varios procesos. Poldrack mostró en 2006 que deducir un estado mental de una activación no es una inferencia válida. Según Barrett y otros (2019), ninguna medida distinguía entonces de forma fiable una emoción de otra.

Fuentes

  1. Ale Smidts, «Kijken in het brein: over de mogelijkheden van neuromarketing», lección inaugural, Universidad Erasmus de Róterdam, 25 de octubre de 2002 (en neerlandés). Fuente de la definición y de la ausencia de una reclamación del término.
  2. Dan Ariely y Gregory S. Berns, «Neuromarketing: the hope and hype of neuroimaging in business», Nature Reviews Neuroscience 11(4), 3 de marzo de 2010, págs. 284-292 (en inglés). Fuente de EEG, fMRI, resoluciones, muestra mínima de 30 y advertencia sobre leer el pensamiento.
  3. ESOMAR, «36 Questions to Help Commission Neuroscience Research», documento de 2012 según los metadatos del PDF (en inglés). Fuente de eye-tracking, conductancia de la piel, codificación facial y tamaños de muestra.
  4. Lisa Feldman Barrett y otros, «Emotional Expressions Reconsidered: Challenges to Inferring Emotion From Human Facial Movements», Psychological Science in the Public Interest 20(1), julio de 2019 (en inglés). Fuente de los límites del análisis facial y de la falta de medidas objetivas de la emoción.
  5. Katherine S. Button y otros, «Power failure: why small sample size undermines the reliability of neuroscience», Nature Reviews Neuroscience 14(5), 10 de abril de 2013 (en inglés). Fuente de la potencia estadística mediana entre el 8 % y el 31 %.
  6. Russell A. Poldrack, «Can cognitive processes be inferred from neuroimaging data?», Trends in Cognitive Sciences 10(2), febrero de 2006, resumen (en inglés). Fuente de la inferencia inversa.
  7. Brian Knutson y otros, «Neural predictors of purchases», Neuron 53(1), 4 de enero de 2007 (en inglés). Fuente de los 26 participantes y de la predicción de compras en el laboratorio.
  8. Vinod Venkatraman y otros, «Predicting Advertising Success Beyond Traditional Measures», Journal of Marketing Research 52(4), agosto de 2015, resumen consultado en Crossref (en inglés). Fuente de la comparación de seis métodos con las ventas.
  9. Supervisor Europeo de Protección de Datos, «TechDispatch #1/2024 - Neurodata», 3 de junio de 2024 (en inglés). Fuente de la definición de neurodatos y de su relación con las categorías especiales.
  10. Reglamento (UE) 2016/679 (RGPD), artículos 4.14, 4.15, 9.1 y 9.2.a. Fuente de las definiciones y del consentimiento explícito.
  11. Reglamento (UE) 2024/1689 (Reglamento de IA), artículos 3.39, 5.1.f, 50.3 y 113. Fuente de la definición de reconocimiento de emociones, la prohibición y la obligación de informar.