En breve Es la cantidad máxima de texto, medida en tokens, que un modelo de IA puede tener en cuenta a la vez al generar una respuesta.
Qué significa la ventana de contexto
Un modelo de lenguaje no lee un documento entero de forma ilimitada. Antes de responder, convierte todo el texto relevante (la instrucción de sistema, el historial de la conversación, cualquier documento adjunto) en unidades llamadas tokens, y solo puede tener en cuenta un número máximo de esas unidades en una sola petición. Ese máximo es la ventana de contexto.
Un token no equivale exactamente a una palabra: puede ser una palabra completa, parte de una palabra o un signo de puntuación, según cómo el modelo divida el texto. Por eso la ventana de contexto se mide siempre en tokens, no en palabras ni en caracteres, y la conversión entre unos y otros varía según el idioma y el modelo.
Conviene no confundir la ventana de contexto con la memoria de entrenamiento del modelo. El entrenamiento es el corpus enorme de texto con el que se ajustaron los parámetros del modelo, ya fijado antes de que exista la conversación. La ventana de contexto es distinta: es la memoria de trabajo de esa conversación concreta, el espacio donde cabe lo que se ha dicho hasta ahora y lo que el modelo va a generar a continuación. Un modelo puede saber algo por su entrenamiento y aun así no poder usarlo en una respuesta si esa información nunca entró en la ventana de contexto de esa conversación.
Cómo funciona
En una conversación de varios turnos, cada mensaje del usuario y cada respuesta del modelo se van acumulando dentro de la ventana de contexto, y los turnos anteriores se conservan completos salvo que la aplicación los recorte de forma deliberada. Cada turno tiene una fase de entrada, que incluye todo el historial anterior más el mensaje nuevo, y una fase de salida, que es la respuesta que el modelo genera y que pasa a formar parte del historial para el turno siguiente.
Todo cuenta para el límite: la instrucción de sistema, cada mensaje del historial (incluidos resultados de herramientas, imágenes o documentos adjuntos), las propias definiciones de las herramientas disponibles y la respuesta que el modelo genera, incluido cualquier razonamiento interno que produzca antes de la respuesta visible.
Cuando una conversación se acerca al límite de la ventana, hay dos salidas principales. Una es que la aplicación recorte o resuma las partes más antiguas de la conversación para dejar sitio a las nuevas, una técnica que suele llamarse compactación. La otra es que, si la petición ya supera el límite antes de generar nada, el sistema la rechace directamente en vez de intentar procesarla a medias.
Un dato importante y que cambia con el tiempo: el tamaño exacto de la ventana de contexto no es una propiedad fija de los modelos de lenguaje en general. Es una cifra que cada proveedor fija para cada modelo concreto y que ha ido creciendo con cada nueva generación. Por eso cualquier número concreto que se lea hoy sobre un modelo puede quedar desactualizado en poco tiempo, y conviene verificarlo en la documentación vigente del proveedor en el momento de usarlo, no en un artículo antiguo.
Por qué importa
La ventana de contexto explica por qué una página muy larga no entra entera en una respuesta de IA. Cuando un sistema de búsqueda con IA recupera contenido de varias páginas para construir una respuesta, cada fragmento que incluye ocupa parte de esa ventana limitada, y el sistema tiene que elegir qué fragmentos caben y cuáles se quedan fuera. Una página estructurada en secciones claras, con la información más citable concentrada en fragmentos autocontenidos, tiene más posibilidades de que uno de esos fragmentos quepa entero y se use tal cual.
Esto conecta directamente con el chunking, la técnica de dividir un documento largo en fragmentos manejables antes de indexarlo: el chunking decide cómo se corta un documento, y la ventana de contexto decide cuántos de esos cortes caben en una respuesta concreta. Son dos mitades del mismo problema, no dos temas independientes.
Además, una ventana de contexto más grande no es automáticamente mejor. La propia documentación de Anthropic advierte de un fenómeno llamado degradación por contexto: cuanto más texto acumula la conversación, más cuesta al modelo mantener la precisión y el recuerdo de los detalles relevantes. Por eso seleccionar bien qué entra en el contexto importa tanto como cuánto espacio hay disponible.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un token exactamente?
Es la unidad mínima en la que un modelo de lenguaje divide el texto para procesarlo: puede ser una palabra completa, parte de una palabra o un signo de puntuación. El número de tokens de un texto no coincide con su número de palabras, y varía según el idioma y el propio modelo.
¿Una ventana de contexto más grande siempre da mejores respuestas?
No necesariamente. Cuanto más texto se acumula en el contexto, más le cuesta al modelo mantener la precisión y recordar los detalles relevantes, un efecto que la documentación de Anthropic describe como degradación por contexto. Elegir bien qué entra importa tanto como cuánto cabe.
¿Cuántos tokens tiene la ventana de contexto de un modelo como Claude?
Varía según el modelo y cambia con cada versión que publica el proveedor, así que cualquier cifra concreta puede quedar desactualizada. Lo fiable es consultar la documentación vigente del proveedor en el momento de usarlo, no un número fijado en un artículo antiguo.
¿Qué pasa si mi petición supera la ventana de contexto?
Depende del sistema, pero lo habitual es que la petición se rechace antes de procesarse si ya supera el límite de entrada, o que la aplicación recorte o resuma automáticamente las partes más antiguas de la conversación para dejar sitio a las nuevas.
¿Cómo se relaciona la ventana de contexto con el chunking?
El chunking decide cómo se divide un documento largo en fragmentos manejables antes de indexarlo. La ventana de contexto decide cuántos de esos fragmentos caben en una respuesta concreta. Un buen chunking aumenta las posibilidades de que un fragmento entero encaje y se use tal cual.