Qué es el SEO y cómo ha evolucionado desde sus orígenes
El término SEO surgió a mediados de los años noventa, cuando los primeros motores de búsqueda como Archie (1990), Yahoo! (1994) y AltaVista (1995) empezaron a indexar páginas web y los primeros webmasters descubrieron que la forma de escribir y estructurar una página influía en si aparecía en los resultados. La llegada de Google en 1998, con su algoritmo PageRank, cambió el punto de partida: en lugar de fijarse solo en las palabras de una página, Google empezó a valorar cuántos otros sitios enlazaban hacia ella y con qué autoridad.
Desde entonces, Google ha ido publicando actualizaciones que reorientan qué cuenta como buen SEO. Panda (2011) penalizó el contenido de baja calidad y las granjas de contenido. Penguin (2012) apuntó a los enlaces manipulados o comprados. Hummingbird (2013) permitió a Google entender el significado detrás de una consulta completa, no solo las palabras sueltas. RankBrain (2015) introdujo aprendizaje automático para interpretar búsquedas nuevas o ambiguas. BERT (2019) mejoró la comprensión del lenguaje natural, sobre todo en consultas largas y con matices. A partir de ahí, Google sustituyó los grandes lanzamientos puntuales por Core Updates periódicos, actualizaciones amplias del algoritmo central que se publican varias veces al año sin un objetivo único anunciado.
Este cambio importa para quien hace SEO hoy: antes de Hummingbird, optimizar para una palabra clave exacta bastaba. Después, hace falta cubrir el tema con profundidad y responder a la intención real detrás de la búsqueda. Con la llegada de los AI Overviews y el auge del GEO (Generative Engine Optimization) desde 2024, ese salto se ha vuelto más pronunciado: Google y otros motores generan ahora respuestas directas basadas en varias fuentes, así que el contenido tiene que estar redactado de forma que una IA pueda extraerlo y citarlo, además de convencer a un lector humano.