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Glosario Conversiones mejoradas

Conversiones mejoradas (enhanced conversions)

Definición

Las conversiones mejoradas son una función de Google Ads que envía datos propios del usuario, cifrados con SHA-256, junto con la conversión, para que Google los coteje con sus cuentas registradas y atribuya conversiones que el seguimiento basado en cookies no llega a reconocer.

En esta página 5
  1. Qué significan las conversiones mejoradas
  2. Cómo funciona el mecanismo
  3. Por qué importa
  4. Buenas prácticas
  5. Errores frecuentes
En breve

Google Ads coteja datos propios cifrados del proceso de conversión con sus cuentas registradas para atribuir conversiones que el seguimiento por cookies no reconoce.

Qué significan las conversiones mejoradas

La función no crea un seguimiento nuevo de usuarios desconocidos. Trabaja sobre datos que la empresa ya recibe dentro del propio proceso de conversión: el correo que alguien escribe al comprar, el teléfono que deja en un formulario, la dirección de facturación. Esos datos se convierten en huellas irreversibles antes de salir del navegador o del servidor.

Existen dos variantes y conviene no confundirlas. Las conversiones mejoradas para web miden acciones que terminan en el sitio, como una compra o un alta, y envían el dato en el mismo momento en que se dispara la conversión. Las conversiones mejoradas para clientes potenciales cubren el caso contrario: el formulario se rellena en la web, la venta se cierra semanas después por teléfono o en el CRM, y ese cierre se sube más tarde para enlazarlo con el clic original.

Hay algo que la función no es: un sustituto del consentimiento. Sigue tratándose de datos personales aunque viajen cifrados, y Google exige al anunciante que cumpla sus políticas de datos de clientes y, cuando corresponda, su política de consentimiento de usuarios de la Unión Europea. Sin esa base, la activación técnica no resulta utilizable.

Cómo funciona el mecanismo

El recorrido tiene cuatro pasos. Primero la normalización: el dato se pasa a minúsculas, se le quitan los espacios sobrantes y el teléfono se lleva al formato internacional E.164. Segundo, el cifrado con SHA-256, un algoritmo de un solo sentido, de modo que Google recibe una cadena y no el correo legible. Tercero, el envío junto con la conversión. Cuarto, el cotejo: Google guarda cadenas equivalentes de las cuentas registradas y busca coincidencias para atribuir la conversión al clic que la originó.

Los campos admitidos son el correo electrónico, que es el preferente, el teléfono en formato E.164 y los componentes de la dirección postal, es decir nombre, apellidos, calle, ciudad, región, código postal y país. Hace falta al menos una combinación válida: el correo por sí solo, la dirección completa, o el teléfono acompañado de correo o de dirección. El cifrado puede hacerlo el anunciante antes del envío o dejarlo en manos de la etiqueta.

Hay tres vías de implantación. La etiqueta de Google recibe los datos por código en la página de conversión. Google Tag Manager ofrece recogida automática, configuración manual con selectores CSS o variables de JavaScript, y la vía de capa de datos. La tercera es de servidor, con la API de Google Ads y, para las subidas sin conexión, el Administrador de datos. Google fijó dos fechas para 2026: desde abril acepta a la vez los datos que llegan por etiqueta, por Administrador de datos y por conexión de API; el 15 de junio unifica las dos variantes en un solo interruptor y traslada las subidas sin conexión al Administrador de datos, bloqueándolas en la API de Google Ads.

Por qué importa

La decisión que hay detrás no es técnica sino de orden: si merece la pena montarlo ahora o si primero hay que arreglar la capa de consentimiento. Las conversiones que se miden alimentan las pujas automáticas, así que un hueco en la medición se traduce en decisiones de puja tomadas con datos incompletos. Ese es el argumento real a favor, y no depende de ninguna cifra publicada.

Antes de invertir horas de desarrollo conviene comprobar tres cosas. Que exista dato propio en el punto de conversión, porque un formulario que solo pide un mensaje libre no sirve. Que la plataforma de consentimiento transmita a Google la señal de datos de usuario publicitarios, ya que sin ella el envío no se produce aunque el código esté puesto. Y que alguien con capacidad de decisión haya aceptado las condiciones del servicio en la cuenta de Google Ads o de Analytics, porque hasta ese momento la recogida no arranca.

Sobre la ganancia esperable no hay una cifra que se pueda trasladar de un caso a otro. Depende de qué proporción de tus clientes navega con sesión iniciada en una cuenta de Google y de tu tasa de aceptación de consentimiento, dos valores que varían por país, sector y dispositivo. Los porcentajes que circulan en material comercial se publican sin la metodología con la que se midieron.

Buenas prácticas

  • Resuelve primero el consentimiento. Comprueba en la propia plataforma que las señales de datos de usuario publicitarios y de personalización llegan a Google, y solo después activa la función.
  • Normaliza antes de cifrar: minúsculas, sin espacios sobrantes y teléfono en formato E.164. Un dato mal normalizado produce una huella que nunca casará.
  • Empieza por el correo electrónico, que es el campo preferente, y añade teléfono o dirección solo si el formulario ya los pide por necesidad del negocio.
  • Verifica el envío en el diagnóstico de la conversión dentro de Google Ads, en lugar de dar por buena la instalación porque la etiqueta se dispara.
  • Excluye las conversiones que caen en categorías sensibles, que Google no admite para esta función ni para las subidas de ventas en tienda.
  • Documenta qué campos envías, desde qué formularios y con qué base jurídica, y revísalo cuando cambie el formulario. Esa base la determina tu asesoría legal, no la documentación del producto.

Errores frecuentes

  • Activar la función con un aviso de cookies que no transmite las señales de consentimiento. El código queda instalado y no envía nada.
  • Enviar el dato sin normalizar, o cifrar por segunda vez un valor que ya venía cifrado, con lo que la tasa de coincidencia se hunde sin que aparezca ningún error.
  • Confundir las dos variantes y esperar que la de web recoja ventas que se cierran por teléfono semanas más tarde.
  • Prometer internamente un aumento concreto de conversiones medidas a partir de porcentajes publicados en material de venta.
  • Olvidar la migración de junio de 2026 y dejar procesos de subida sin conexión apuntando a la API de Google Ads.
Manuel Riveiro Rodriguez CEO & Digital Strategist

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Preguntas frecuentes

¿Google recibe el correo electrónico en claro?

No. El dato se normaliza y se cifra con SHA-256, un algoritmo de un solo sentido, antes de salir. Google compara esa cadena con las cadenas equivalentes que guarda de sus cuentas registradas. Puedes cifrar tú mismo antes del envío o dejar que lo haga la etiqueta.

¿Funcionan sin consentimiento del usuario?

No en el Espacio Económico Europeo. Google exige al anunciante cumplir sus políticas de datos de clientes y su política de consentimiento de usuarios de la Unión Europea, e informar de que los datos se comparten con terceros. Si la plataforma de consentimiento no transmite la señal de datos de usuario publicitarios, el envío no llega a producirse.

¿Qué diferencia hay entre la variante web y la de clientes potenciales?

La de web envía el dato en el instante en que la conversión ocurre en el sitio, por ejemplo una compra. La de clientes potenciales enlaza un formulario web con un cierre posterior fuera de línea, que se sube después. Desde junio de 2026 ambas se gestionan con un único interruptor.

¿Cuánto aumentan las conversiones medidas?

No hay una cifra transferible. El resultado depende de la proporción de clientes con sesión iniciada en una cuenta de Google, de la tasa de consentimiento y de la calidad del dato enviado. Los porcentajes que aparecen en material comercial se publican sin la metodología de medición, así que no sirven como previsión.

¿Hace falta Google Tag Manager?

No. Puedes implantarlas con la etiqueta de Google directamente en el código de la página, con Tag Manager, o por servidor mediante API. Tag Manager resulta la vía más cómoda cuando no quieres tocar la plantilla de la página de agradecimiento, pero no es un requisito.

Fuentes

  1. Página de referencia de Google Ads sobre qué son las conversiones mejoradas, el cifrado SHA-256 y la diferencia entre la variante para web y la de clientes potenciales.
  2. Guía de implantación con la etiqueta de Google, con los campos admitidos, las combinaciones mínimas y la aceptación de condiciones previa a la recogida de datos.
  3. Políticas de datos de clientes: consentimiento cuando la ley lo exige, información al usuario sobre la cesión a terceros, cumplimiento de la política de consentimiento de la Unión Europea y exclusión de categorías sensibles.
  4. Aviso de cambios con las fechas de 2026: aceptación simultánea de fuentes desde abril y unificación de ambas variantes el 15 de junio.