Qué significan los datos propios
El adjetivo «propios» no se refiere a la propiedad legal del dato, sino al origen de la relación: la persona entrega la información en un canal que la empresa controla y en el que sabe con quién está tratando. Un formulario de presupuesto, un pedido en la tienda, la apertura de un boletín, una llamada al soporte o el recorrido de navegación medido en el propio dominio producen datos propios.
La distinción con los otros dos tipos es una cuestión de cadena de custodia. Los datos de segunda parte son datos propios de otra organización que esta cede o vende de forma acordada, por ejemplo cuando una cadena hotelera comparte segmentos con una aerolínea socia; siguen teniendo un origen identificable, pero la empresa que los usa no estuvo presente cuando se recogieron. Los datos de terceros proceden de intermediarios que los agregan desde muchas fuentes ajenas y los revenden empaquetados como audiencias; el usuario rara vez sabe qué empresa acabó teniendo su perfil.
Existe además una cuarta categoría que se menciona cada vez más: los datos declarados o zero-party data, que la persona facilita de forma consciente y voluntaria al responder una encuesta o al configurar sus preferencias. Técnicamente son un subconjunto de los datos propios, con la particularidad de que la intención está declarada y no inferida.