Qué significa la propuesta de valor
El término aparece en un documento interno de McKinsey de junio de 1988, «A business is a value delivery system», de Michael J. Lanning y Edward G. Michaels. McKinsey publicó una versión adaptada en el McKinsey Quarterly en 2000. Allí la propuesta de valor es una declaración clara y simple de los beneficios que la empresa ofrecerá a cada segmento de clientes, junto con el precio aproximado que les cobrará por ellos. Los autores añaden una condición: todos los clientes deberían ver un beneficio claramente mayor que lo que se les pide pagar.
De esa definición salen cuatro piezas que una buena propuesta de valor nombra. Primero, para quién es: un segmento concreto, no «todas las empresas». Segundo, qué problema o tarea tiene ese cliente. Tercero, qué beneficio recibe. Cuarto, frente a qué alternativa: el producto que usa hoy, un competidor o no hacer nada. Un documento de McKinsey de 1979, de John L. Forbis y Nitin T. Mehta, lo formula así: para que un cliente cambie de producto hay que darle al menos tanto valor por encima del precio como el que recibe con el que usa ahora.
La propuesta de valor tampoco es un eslogan. El Diccionario de la lengua española define el eslogan como una «fórmula breve y original, utilizada para publicidad, propaganda política, etc.». En publicidad se usa además la palabra inglesa claim; el diccionario alemán Duden, que la recoge con este sentido, la define como un eslogan publicitario que formula una afirmación o una pretensión. Ninguna de las dos definiciones exige decir para quién es el producto ni frente a qué alternativa. Un ejemplo inventado: «Facturar nunca fue tan fácil» es un eslogan. «Para autónomos que facturan desde el móvil: emite una factura completa sin abrir una hoja de cálculo ni esperar al gestor» es una propuesta de valor. El eslogan puede salir de la propuesta, pero no la sustituye.
James C. Anderson, James A. Narus y Wouter Van Rossum describieron en la Harvard Business Review de marzo de 2006 un fallo concreto, a partir de su investigación en mercados entre empresas. No encontraron acuerdo sobre qué es una propuesta de valor para el cliente. Además, según su análisis, la mayoría de las propuestas de valor prometen ahorros y beneficios sin respaldarlos. Si el proveedor no demuestra y documenta lo que afirma, escriben, el responsable en la empresa cliente lo descartará como palabrería de marketing.
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