Qué significa el posicionamiento de marca
Al Ries y Jack Trout describieron la idea en «The Positioning Era Cometh», una serie de tres artículos publicada en Advertising Age en abril y mayo de 1972. Su tesis: en una sociedad saturada de mensajes, una empresa tiene que crear una «posición» en la mente del cliente potencial que tenga en cuenta sus fortalezas y debilidades y también las de sus competidores. La palabra no era nueva, escribían; antes nombraba lo que el anunciante hacía con su producto. En 1981 publicaron el libro Positioning: The Battle for Your Mind.
Kevin Lane Keller lo relacionó en 1993, en el Journal of Marketing, con la imagen de marca: las asociaciones que el consumidor guarda junto al nombre, que pueden ser más o menos fuertes, favorables y únicas. La esencia del posicionamiento, escribe, es una ventaja competitiva sostenible que dé al consumidor una razón de peso para comprar esa marca y no otra.
El posicionamiento no es lo mismo que el branding. El posicionamiento es la decisión: para quién es la marca, con qué se compara y en qué se diferencia. El branding es el trabajo que convierte esa decisión en nombre, identidad visual, tono y experiencia. Tampoco es lo mismo que el brand awareness. La notoriedad dice si el público conoce la marca; el posicionamiento dice qué piensa de ella frente a las alternativas. Una marca puede ser muy conocida sin que nadie sepa decir en qué se diferencia.
En español la palabra tiene además un segundo uso que no tiene nada que ver. El posicionamiento web o en buscadores es el puesto de una página en los resultados de Google, el terreno del SEO. «Mejorar el posicionamiento» puede significar subir en un ranking o cambiar lo que la gente piensa de una marca. Lo primero se sigue en Google Search Console; lo segundo se mide preguntando a personas.