Qué significa el employer branding
Tim Ambler y Simon Barrow publicaron en diciembre de 1996 el artículo «The employer brand» en el Journal of Brand Management. Según el resumen, su investigación exploratoria indica que el marketing se puede aplicar a la relación de empleo. Proponen acercar recursos humanos y marketing, dos áreas que funcionan por separado, y medir las dos con criterios parecidos, como la confianza y el compromiso. Los propios autores advierten de que haría falta una investigación más amplia para demostrar el beneficio mutuo.
Kristin Backhaus y Surinder Tikoo lo definieron en 2004 así: el employer branding son los esfuerzos de una empresa por transmitir, dentro y fuera de ella, una idea clara de qué la hace diferente y deseable como empleadora. Lo importante es «dentro y fuera». La marca empleadora no es solo lo que ve un candidato en una oferta de empleo. Es también lo que viven las personas que ya trabajan allí, y lo que cuentan.
Conviene separarla de dos conceptos cercanos. El branding de la empresa o de sus productos se dirige a clientes: por qué comprar. La marca empleadora se dirige a candidatos y empleados: por qué trabajar aquí. Las dos comparten nombre, logotipo y valores, y si se contradicen, se nota. La marca personal es la de una persona concreta, por ejemplo una directiva que publica en LinkedIn. Puede ayudar a la marca empleadora, pero se va con la persona si esta cambia de empresa.
El centro del employer branding es la propuesta de valor al empleado (EVP, employer value proposition): qué ofrece la empresa a cambio del trabajo. Es la versión para candidatos de la propuesta de valor que se hace a los clientes. Igual que esa, tiene que nombrar a quién se dirige, qué recibe y frente a qué alternativa, en este caso frente a otros empleadores. «Un gran ambiente de trabajo» no es una EVP. «Horario fijo de 8 a 15 y teletrabajo dos días a la semana para todo el equipo de atención al cliente» sí lo es, porque un candidato puede comprobarlo.