Qué significa el marketing de guerrilla
Jay Conrad Levinson publicó «Guerrilla Marketing» en 1984 en la editorial Houghton Mifflin. El libro se dirigía a pequeñas empresas. En su propia web, Levinson resumía la idea como alcanzar objetivos convencionales, como beneficios y alegría, con métodos no convencionales, como invertir energía en lugar de dinero.
Katharina Hutter y Stefan Hoffmann, de la Universidad Técnica de Dresde, revisaron el concepto en 2011 en el Asian Journal of Marketing. Lo describen como un conjunto de instrumentos publicitarios innovadores que buscan un gran efecto con un presupuesto pequeño: llamar la atención de muchas personas a un coste relativamente bajo mediante un efecto sorpresa y un efecto de difusión. Los mismos autores señalan que la literatura define el marketing de guerrilla sobre todo por ese objetivo vago y por una lista de instrumentos, y que le falta una definición clara.
Con el marketing viral se solapa en parte. Hutter y Hoffmann cuentan el marketing viral entre los instrumentos de guerrilla, porque aprovecha la difusión entre personas. Pero no todo marketing viral es de guerrilla: en el caso de Hotmail, el anuncio iba en cada correo enviado, sin sorpresa ni acción en la calle. Y no toda acción de guerrilla se vuelve viral.