Qué significa modelización del mix de marketing
El MMM parte de datos que casi cualquier empresa ya tiene: cuánto se vendió cada semana y cuánto se invirtió en cada canal esa misma semana. Sobre esas series se ajusta un modelo de regresión que reparte la variación de las ventas entre los factores que la explican, y la publicidad es uno de ellos.
La técnica es antigua. Nació en el gran consumo, donde no había clic que rastrear y la televisión, la radio y la prensa solo podían evaluarse por su efecto agregado sobre las ventas. Durante la década del seguimiento individual quedó relegada, porque parecía menos precisa que contar conversiones una por una.
Ha vuelto por un motivo práctico: el seguimiento individual se ha estrechado. Los rechazos de consentimiento, el bloqueo de cookies de terceros y las limitaciones de los identificadores en móvil abren huecos que la medición basada en usuarios no puede rellenar. El MMM no tiene ese problema porque nunca miró al usuario. Trabaja con totales, y un total no depende de que alguien acepte un aviso de cookies.
Las herramientas abiertas publicadas por Google y por Meta han abaratado además la entrada, que antes pasaba obligatoriamente por una consultora especializada.