Ir al contenido

Glosario Declaración de accesibilidad

¿Qué es una declaración de accesibilidad?

Definición

La declaración de accesibilidad es el documento público en el que un prestador de servicios digitales explica, requisito por requisito, cómo cumple las exigencias de accesibilidad de la Directiva (UE) 2019/882 y qué carencias conocidas tiene todavía.

En esta página 5
  1. Qué significa la declaración de accesibilidad
  2. Cómo funciona
  3. Por qué importa
  4. Buenas prácticas
  5. Errores frecuentes
En breve

Es la página obligatoria en la que un sitio web declara su nivel de cumplimiento de accesibilidad, sus fallos conocidos y la vía para reclamar.

Qué significa la declaración de accesibilidad

El término genera confusión porque en la normativa europea de accesibilidad existen dos documentos distintos, y no son intercambiables.

La declaración de conformidad UE es para productos: teclados, cajeros automáticos, lectores de libros electrónicos. La regulan el artículo 16 y el anexo IV de la Directiva (UE) 2019/882. El fabricante evalúa internamente que el producto cumple los requisitos, coloca el marcado CE y archiva la declaración.

La declaración de accesibilidad es para servicios: una tienda online, una app bancaria, un portal de venta de billetes. La regulan el artículo 13 y el anexo V de la misma directiva. El prestador no certifica nada ante un organismo externo. Evalúa por su cuenta si el servicio cumple el anexo I y publica esa evaluación.

El nombre no es nuevo en España. Desde 2018 lo usa el Real Decreto 1112/2018 para las webs y apps del sector público, con una plantilla oficial de la Comisión Europea. La Ley 11/2023, que traspone la directiva de 2019 para empresas privadas, regula la misma obligación en su artículo 13, pero no la bautiza con ese nombre: habla de información sobre el cumplimiento de los requisitos de accesibilidad. En la práctica, el sector sigue llamándola declaración de accesibilidad.

Cómo funciona

El anexo V fija el contenido mínimo. La declaración debe incluir una descripción general del servicio en formatos accesibles, una explicación de cómo funciona, y un repaso de cómo se cumple cada requisito del anexo I: navegación por teclado, contraste, subtítulos, compatibilidad con lectores de pantalla, entre otros. También debe decir qué partes no se cumplen todavía, y por qué.

La Ley 11/2023 obliga a publicarla en las condiciones generales de contratación o en un documento equivalente, en formato escrito y oral, accesible para personas con discapacidad, y a mantenerla mientras el servicio siga operativo.

No existe una plantilla oficial específica para esta declaración bajo la Ley 11/2023 o la Directiva (UE) 2019/882. Sí existe una plantilla oficial, pero es de otra norma: la Decisión de Ejecución (UE) 2018/1523, de 11 de octubre de 2018, pensada para las webs del sector público bajo la Directiva 2016/2102. Muchas empresas privadas la adaptan por costumbre, no por obligación legal.

La base técnica habitual es la norma EN 301 549, que traduce los requisitos legales en criterios verificables de WCAG y sirve de referencia común para evaluar cada punto del anexo I. Su versión vigente, la 3.2.1, exige el nivel AA de WCAG 2.1; una versión 4.1.1 con WCAG 2.2 está prevista para 2026, sin fecha de publicación confirmada al cierre de este texto.

Quién revisa el documento: las autoridades de vigilancia del mercado designadas por cada administración. En España existe además, desde el 27 de febrero de 2026, una Unidad técnica de apoyo y coordinación, creada por el Real Decreto 143/2026, que actúa como autoridad supletoria donde ninguna otra se ha designado.

Por qué importa

La declaración de accesibilidad es lo primero que pide una autoridad de vigilancia cuando investiga una queja. El artículo 13 obliga al prestador a conservarla mientras el servicio esté activo y a responder con pruebas de conformidad si la autoridad la reclama. Sin ella, no hay nada que enseñar.

En España, si no existe un régimen sancionador propio del sector implicado, se aplica de forma supletoria el Real Decreto Legislativo 1/2013: hasta 30.000 euros por infracción leve, hasta 90.000 euros por infracción grave, según remite el artículo 20 de la Ley 11/2023.

También sirve como prueba frente a un usuario que reclama. Un texto fechado que dice qué funciona y qué no es más difícil de rebatir en una reclamación que el silencio o una frase genérica del tipo "la web es accesible".

Un comprador público que evalúa proveedores antes de firmar un contrato también la revisa: sin ella, no puede acreditar que su propia compra cumple los requisitos de accesibilidad que le exige la administración.

Cuando un prestador invoca la carga desproporcionada del artículo 14 de la directiva para no aplicar algún requisito, debe documentar esa evaluación, conservarla durante cinco años y facilitarla a la autoridad de vigilancia si la reclama.

Hay un efecto menos evidente: publicar carencias conocidas obliga a mantener una lista viva. Una empresa que la actualiza de verdad detecta antes sus propios problemas de accesibilidad, antes de que los detecte un usuario o una autoridad.

Buenas prácticas

  • Escribe una fila por cada requisito del anexo I, no un párrafo genérico: qué se cumple, qué no, y desde cuándo.
  • Publica un canal de contacto real para quejas de accesibilidad, con un plazo de respuesta comprometido.
  • Fecha cada revisión y repítela al menos una vez al año o después de cualquier cambio relevante del servicio.
  • Si partes de la plantilla de la Decisión 2018/1523, quita las secciones pensadas solo para organismos públicos.
  • Guarda la versión anterior cada vez que actualices la declaración, para poder demostrar qué decía en una fecha concreta.
  • Enlaza la declaración desde el pie de página o el menú de ayuda; no la dejes en una URL sin enlazar desde ningún sitio.

Errores frecuentes

  • Confundir la declaración de accesibilidad con la declaración de conformidad UE y publicar la del producto en vez de la del servicio.
  • Copiar entera la plantilla del sector público (Decisión 2018/1523), con cláusulas sobre organismos públicos que no aplican a una empresa privada.
  • Escribir que el servicio es totalmente accesible sin haber revisado el anexo I punto por punto.
  • Dejar la declaración sin fecha de la última revisión, lo que la vuelve inútil como prueba.
  • No mencionar ninguna carencia aunque existan: una declaración sin defectos reconocidos suele ser la primera señal de que no se ha hecho la evaluación en serio.
Manuel Riveiro Rodriguez CEO & Digital Strategist

Una auditoría técnica revisa esto y el resto en un solo paso.

Solicitar auditoría

Preguntas frecuentes

¿Es obligatoria la declaración de accesibilidad para cualquier empresa?

No para cualquiera. La Ley 11/2023 obliga a los prestadores de servicios que entran en su ámbito (banca, comercio electrónico, transporte de viajeros, telefonía, libros electrónicos, entre otros) desde el 28 de junio de 2025. El artículo 14 de la Directiva (UE) 2019/882, que la ley traspone, exime a las microempresas cuando la carga resulte desproporcionada.

¿Dónde tengo que publicar la declaración de accesibilidad?

El artículo 13 de la Ley 11/2023 pide incluirla en las condiciones generales de contratación o en un documento equivalente, en formato escrito y oral, accesible para personas con discapacidad, y mantenerla visible mientras el servicio siga funcionando en cualquier canal de venta.

¿Puedo usar la plantilla europea para mi declaración de accesibilidad?

La única plantilla oficial existente, la de la Decisión de Ejecución (UE) 2018/1523, se diseñó para webs del sector público bajo otra directiva, la 2016/2102. Para servicios privados bajo la Ley 11/2023 no hay plantilla oficial propia; muchas empresas adaptan esa base.

¿Qué diferencia hay entre declaración de accesibilidad y declaración de conformidad UE?

La declaración de accesibilidad cubre servicios y la regula el artículo 13 de la Directiva (UE) 2019/882. La declaración de conformidad UE cubre productos, va ligada al marcado CE, y la regula el artículo 16 de esa misma directiva europea.

¿Qué pasa si mi declaración de accesibilidad no refleja la realidad?

Una autoridad de vigilancia puede investigar la queja y pedir pruebas de conformidad. Si no las recibe, aplica el régimen sancionador: en España, a falta de norma sectorial específica, rige de forma supletoria el Real Decreto Legislativo 1/2013, con multas de hasta 90.000 euros en infracciones graves.

Fuentes

  1. Ley 11/2023, de 8 de mayo, de trasposición de Directivas de la Unión Europea en materia de accesibilidad (BOE-A-2023-11022), art. 13
  2. Real Decreto 1112/2018, de 7 de septiembre, sobre accesibilidad de los sitios web y aplicaciones para dispositivos móviles del sector público (BOE-A-2018-12699)
  3. Real Decreto 143/2026, de 25 de febrero, por el que se crea y regula la Unidad técnica de apoyo y coordinación de las autoridades de vigilancia en materia de requisitos de accesibilidad (BOE-A-2026-4520)