Qué significa la tasa de cancelación
La tasa de cancelación describe la salida de clientes o de ingresos desde una base que se da por estable. El concepto nace en los negocios de suscripción, donde cada mes hay un conjunto de cuentas activas y una parte deja de serlo. En inglés se llama churn, y en castellano conviven varias etiquetas: tasa de cancelación, tasa de bajas o tasa de abandono de clientes.
Conviene separarla de métricas parecidas. La tasa de rebote cuenta sesiones sin interacción y pertenece a la analítica de tráfico, no a la relación comercial. La tasa de retención es su complemento aritmético cuando se calcula sobre el mismo periodo y la misma base, de modo que retener el 92 % equivale a cancelar el 8 %. La rotación de personal aplica la misma idea a los empleados y pertenece a otro cuadro de mando.
Dentro de la propia métrica hay dos naturalezas distintas. La cancelación voluntaria ocurre cuando el cliente decide irse. La involuntaria ocurre cuando falla un cobro, caduca una tarjeta o una renovación se cae por un fallo administrativo. Las dos se suman en el mismo porcentaje y piden respuestas opuestas: una se ataca con producto y servicio, la otra con la gestión de cobros. En comercio electrónico sin suscripción el término se usa por analogía, y ahí nadie ha cancelado nada de forma explícita: la cifra depende de cuántos días de inactividad decide cada empresa llamar baja.