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Glosario ROI

¿Qué es el ROI (Return on Investment)?

Definición

El ROI (Return on Investment, retorno de la inversión) mide el beneficio neto que genera una inversión en relación con su coste total, no solo el gasto publicitario. Se expresa en porcentaje: cuanto más alto, más rentable ha sido esa inversión.

Una caja grande de madera llena de patatas y delante otra mucho más pequeña con unas pocas, junto al título ROI
La caja llena es el resultado, no la inversión
En esta página 5
  1. La fórmula del ROI y qué significa "todos los costes"
  2. El cálculo que separa el ROI del ROAS
  3. ROI para decisiones estratégicas, ROAS para el día a día
  4. Buenas prácticas
  5. Errores frecuentes
En breve

Por qué el ROI y el ROAS miden cosas distintas aunque se confundan todo el tiempo, un ejemplo con las mismas cifras que puede dar un ROAS excelente y un ROI negativo a la vez, y cuándo conviene mirar cada uno.

Una caja grande de madera llena de patatas y delante otra mucho más pequeña con unas pocas, junto al título ROI
La caja llena es el resultado, no la inversión

La fórmula del ROI y qué significa "todos los costes"

ROI son las siglas de Return on Investment, retorno de la inversión: el beneficio neto que deja una inversión, dividido entre lo que costó conseguirlo. La fórmula es la siguiente.

ROI (%) = (Ingresos - Inversión total) / Inversión total x 100

La parte que casi siempre se pasa por alto es qué entra en "Inversión total". No es solo el dinero puesto en anuncios. Google Ads, en su propia documentación sobre ROI, lo deja claro con un ejemplo de producto físico: el coste total incluye "the manufacturing cost of all the items you sold plus your advertising costs", es decir, coste de fabricación o de producto más gasto publicitario, no el gasto publicitario aislado.

En la práctica, para un negocio con producto, la inversión total suma: gasto en publicidad (SEA, social ads y similares), coste de producto o mercancía vendida, personal implicado en la campaña o en atender esas ventas, logística y envío, y herramientas o software de marketing. Un equipo de marketing rara vez tiene a mano todas esas cifras por su cuenta. El coste de producto lo controla compras o producción, el de personal suele vivir en RR.HH. o en la contabilidad interna, y las herramientas se reparten entre varios departamentos. Por eso calcular un ROI fiable casi siempre exige pedirle esos números al departamento financiero, no estimarlos desde marketing.

El beneficio neto, la parte de arriba de la fórmula, es lo que queda tras restar toda esa inversión de los ingresos generados. Si esa resta se hace solo con el gasto publicitario, lo que se obtiene no es un ROI: es, como mucho, una versión distinta del ROAS, y lleva a decisiones que ignoran si el negocio realmente gana dinero con esa campaña.

Cuánto se amplía esa base de costes depende de cada negocio. Algunos incluyen también una parte de los costes fijos, como el alquiler o la administración general, mientras que otros se ciñen deliberadamente a los costes directamente atribuibles a una campaña concreta. Lo importante no es qué variante se elija, sino mantenerla igual a lo largo de los periodos. Un ROI que un trimestre se calcula con costes fijos y al siguiente sin ellos deja de ser comparable.

El cálculo que separa el ROI del ROAS

Un mismo conjunto de cifras basta para ver por qué el ROAS y el ROI pueden decir cosas opuestas. Una tienda lanza una campaña de anuncios que genera 4.000 € en ventas, con un gasto publicitario de 1.000 €.

Mirado solo con ROAS, la campaña es un éxito: ROAS = 4.000 € / 1.000 € = 4, o 4:1. Por cada euro invertido en anuncios, la campaña devuelve 4 euros en ventas. Ese resultado, en el informe de la plataforma publicitaria, parece excelente. Para el detalle de cómo se calcula e interpreta el ROAS, ver el artículo de ROAS.

El problema aparece al sumar el resto de costes que esas ventas realmente arrastran. Producir o comprar esos productos costó 3.000 €, y hubo 500 € adicionales en logística y gestión de pedidos: 3.500 € en total, aparte del gasto publicitario. La inversión total, sumando publicidad y el resto de costes, queda en 1.000 € + 3.500 € = 4.500 €.

ROI = (4.000 - 4.500) / 4.500 x 100 = -11,1 %

Con esa cifra, el ROI cambia por completo. La campaña, que en el informe de anuncios lucía un ROAS de 4:1, en realidad pierde dinero: cuesta más generarla que lo que devuelve una vez descontados todos los costes del negocio, no solo los publicitarios.

Esta es exactamente la confusión que más se repite al leer resultados de campañas. Un ROAS alto habla de la eficiencia del gasto publicitario en concreto, no de si el negocio, en su conjunto, gana dinero con esa venta. Una campaña puede tener un ROAS envidiable y, aun así, ser deficitaria en cuanto se contabiliza el coste real de lo vendido.

ROI para decisiones estratégicas, ROAS para el día a día

El ROI y el ROAS no compiten entre sí: sirven para preguntas distintas, y ambos tienen su sitio en una cuenta de marketing bien llevada.

El ROI responde a la pregunta que importa a nivel de negocio: ¿merece la pena este canal, esta línea de producto o esta campaña, una vez descontado todo lo que cuesta operarla? Es la métrica correcta para decidir si se amplía el presupuesto de un canal, si se lanza una nueva categoría de producto o si conviene cerrar una línea que no es rentable pese a traer ventas. Precisamente porque exige datos de coste completo, calcularlo con frecuencia no es viable: en la mayoría de negocios, el ROI se revisa mensual o trimestralmente, cuando ya hay cifras consolidadas de finanzas.

El ROAS cubre el hueco que deja esa cadencia. Se calcula solo con datos que ya están en la plataforma publicitaria, gasto y valor de conversión, sin esperar a que contabilidad cierre el mes, lo que lo hace perfecto para ajustar pujas, pausar anuncios que no funcionan o comparar el rendimiento de dos creatividades esta misma semana. Ningún gestor de campañas espera al cierre trimestral para decidir si sube o baja una puja.

La forma más sana de usarlos juntos es en cascada: el ROAS pilota el día a día de la cuenta publicitaria, y el ROI valida periódicamente si esas decisiones diarias, sumadas, están construyendo un negocio rentable. Un ROAS que sube trimestre a trimestre pero un ROI que se mantiene plano o cae es una señal clara de que el coste del producto, la logística o el resto de la operación se está comiendo el margen que la publicidad parece estar generando.

En la práctica, esto se traduce en que el ROAS funciona como una métrica de panel, revisada a menudo a diario o semanalmente, sacada directamente de la plataforma publicitaria. El ROI, en cambio, aparece como una cita en el calendario, a fin de mes o al cerrar el trimestre, en cuanto financiero entrega las cifras reales de coste. Los equipos que intentan recalcular el ROI cada semana suelen acabar dedicando más tiempo a perseguir cifras de coste que a la propia campaña, sin que esa frecuencia adicional se traduzca en mejores decisiones.

Buenas prácticas

  • Pide siempre las cifras de coste de producto, personal y logística al departamento financiero antes de calcular un ROI; estimarlas desde marketing suele producir un ROI inflado.
  • Usa el ROAS para decisiones tácticas del día a día, como ajustar pujas, pausar anuncios o comparar creatividades, y reserva el ROI para decisiones de presupuesto o de continuidad de un canal.
  • Calcula el ROI por canal y por línea de producto, no solo a nivel global de cuenta; un canal puede compensar a otro y ocultar pérdidas reales.
  • Revisa el ROI con la misma cadencia con la que cierras cifras financieras, normalmente mensual o trimestral, en lugar de intentar recalcularlo a diario.
  • Documenta qué partidas de coste entran en cada cálculo de ROI, para poder comparar el mismo indicador mes a mes sin cambiar los criterios por el camino.
  • Cuando el ROAS de una campaña sea alto pero el ROI no cuadre, revisa primero el margen del producto vendido antes de tocar la puja publicitaria.

Errores frecuentes

  • Calcular el ROI usando solo el gasto publicitario como inversión, sin sumar coste de producto, personal ni logística: eso da un ROAS disfrazado de ROI, no un ROI real.
  • Usar el ROI para decisiones que necesitan datos en tiempo real, como pausar un anuncio hoy mismo, cuando el ROAS está mejor preparado para eso.
  • Comparar el ROI de campañas con estructuras de coste muy distintas, por ejemplo un producto físico con envío frente a un servicio digital, como si fueran directamente equiparables.
  • Dar por buena una campaña solo por un ROAS alto, sin comprobar el margen real del producto vendido.
  • Cambiar los criterios de qué se incluye como coste de un mes a otro, lo que hace que el ROI deje de ser comparable en el tiempo.
Manuel Riveiro Rodriguez CEO & Digital Strategist

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre ROI y ROAS?

El ROAS compara los ingresos generados solo con el gasto publicitario: ingresos entre inversión en anuncios. El ROI va más allá y resta también el resto de costes del negocio, como producto, personal, logística y herramientas, antes de dividir entre la inversión total. Por eso una campaña puede tener un ROAS excelente y un ROI negativo al mismo tiempo: el ROAS no ve esos otros costes.

¿Qué significa un ROI negativo?

Que la inversión, sumando todos sus costes, no se recupera con los ingresos generados: el negocio pierde dinero con esa campaña, producto o canal, aunque las ventas en bruto hayan subido. Un ROI de −11,1 %, por ejemplo, indica que por cada euro invertido se recuperan 0,89 euros, no el euro completo.

¿Cómo se calcula el ROI de una campaña de marketing paso a paso?

Primero se suman todos los ingresos atribuibles a esa campaña. Después se suma la inversión total: gasto publicitario más coste de producto, personal, logística y herramientas asociadas. Se resta la inversión total de los ingresos para obtener el beneficio neto, y ese resultado se divide entre la inversión total. Multiplicar por 100 da el porcentaje final.

¿Con qué frecuencia conviene calcular el ROI?

Depende de cuándo estén disponibles las cifras de coste completo, que normalmente llegan de contabilidad o finanzas con cierre mensual o trimestral. Calcularlo a diario rara vez aporta valor, porque a esa escala conviene más el ROAS, que sí se puede leer en tiempo real desde la plataforma publicitaria.

¿Qué costes hay que sumar además del gasto publicitario?

Como mínimo el coste de producto o de las mercancías vendidas. Según el negocio, también personal dedicado a la campaña o a atender esas ventas, logística y envío, y las herramientas o el software de marketing usados. Cuantos más de estos costes queden fuera del cálculo, más se parece el resultado a un ROAS disfrazado de ROI.

Fuentes

  1. Ayuda de Google Ads: Acerca del retorno de la inversión (ROI): define el ROI como el ratio entre el beneficio neto y los costes, y muestra con un ejemplo de producto físico que esos costes incluyen tanto la fabricación o el producto como el gasto publicitario, no solo este último.
  2. Ayuda de Google Ads: Acerca de la puja con ROAS objetivo: define el ROAS como el valor de conversión generado dividido entre el gasto publicitario, limitado a datos de la cuenta de anuncios, sin incluir otros costes del negocio.
  3. Corporate Finance Institute: Return on Investment (ROI): formaliza el ROI como la ganancia de la inversión menos el coste de la inversión, dividido entre el coste de la inversión, y advierte de que omitir costes relevantes es uno de los errores más comunes al calcularlo.