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Glosario Navegación por facetas

¿Qué es la navegación por facetas?

Definición

La navegación por facetas permite filtrar un listado por varias propiedades a la vez. Es excelente para quien compra, y genera un número multiplicativo de direcciones cuando cada combinación tiene URL propia.

Una jarra de barro entre dos espejos enfrentados, reflejada sin fin, junto al título Navegación por facetas
Una jarra entre dos espejos, y la fila no termina
En esta página 5
  1. Qué es la navegación por facetas
  2. Por qué se multiplica
  3. Qué cuesta
  4. Cómo se controla
  5. Errores frecuentes
En breve

Por qué un filtro más multiplica en vez de sumar, qué combinaciones merecen ser página y cuáles solo vista, y por qué cerrarlo todo de golpe cuesta tráfico.

Una jarra de barro entre dos espejos enfrentados, reflejada sin fin, junto al título Navegación por facetas
Una jarra entre dos espejos, y la fila no termina

Qué es la navegación por facetas

La navegación por facetas es el sistema de filtros que permite estrechar un listado por varias propiedades a la vez: marca, talla, color, precio, disponibilidad. Cada propiedad es una faceta, y el visitante puede combinarlas libremente hasta quedarse con lo que busca.

Para quien compra es una de las mejores cosas que puede tener una tienda. Encontrar unos botines de cuero negros del 42 por debajo de cien euros sin filtros significa recorrer páginas enteras; con filtros, tres clics.

El problema no está en la función sino en lo que deja detrás. Si cada combinación produce una dirección propia, el número de URLs crece de forma multiplicativa, y ahí empieza el camino hacia el index bloat.

Conviene distinguirla de la navegación normal, porque se parecen en pantalla y no tienen nada que ver por debajo. El menú de categorías describe una jerarquía que alguien decidió: calzado contiene botines, botines contiene botines de cuero. Las facetas no describen jerarquía ninguna, solo propiedades que se pueden encender y apagar en cualquier orden.

Esa diferencia explica por qué una se puede recorrer entera y la otra no. El menú tiene un número de caminos que se puede contar con los dedos; el conjunto de filtros tiene tantos que ningún rastreador los agotará. Tratar las dos igual es el origen de casi todos los problemas que vienen después.

Por qué se multiplica

La intuición falla aquí, y falla siempre en la misma dirección: uno cuenta los filtros y piensa que añadir uno más añade unas cuantas páginas. No las añade, las multiplica por el número de valores que tenga.

A eso se suma el orden. Si marca+color y color+marca producen direcciones distintas, cada combinación se cuenta varias veces, y lo que era grande se vuelve absurdo. Lo mismo ocurre cuando la ordenación y el número de elementos por página viajan también en la URL.

Y casi ninguna de esas direcciones tiene demanda. Alguien busca «botines de cuero negros»; nadie busca «botines de cuero negros del 41 entre 80 y 100 euros con envío en 24 horas». La combinación existe, es útil como filtro y no tiene sentido como página indexable.

Hay un caso que multiplica todavía más y que casi nadie mira: los filtros que aceptan varios valores a la vez. Si se pueden marcar tres colores en la misma consulta, la faceta ya no aporta el número de sus valores sino el de sus subconjuntos, y eso crece mucho más deprisa que la propia multiplicación.

Y otro detalle silencioso: las combinaciones que no devuelven nada. Filtrar por una marca que no fabrica sandalias produce una página vacía que responde 200, es decir un soft 404 generado automáticamente. En un catálogo grande esas combinaciones vacías son mayoría, porque casi ninguna propiedad se cruza con todas las demás.

Un filtro más no suma direcciones: las multiplica

Qué cuesta

El primer coste es de rastreo. Un catálogo con facetas abiertas puede ofrecer al rastreador más direcciones de las que jamás va a recorrer, y cada visita a una de ellas es presupuesto de rastreo que no llega a las fichas que se actualizan.

El segundo es de señales repartidas. Diez direcciones con el mismo contenido compitiendo entre sí producen el mismo efecto que el contenido duplicado: ninguna acumula fuerza suficiente, y el canonical existe precisamente para reunirlas.

Y el tercero se paga en el servidor. Cada petición a una combinación rara es una consulta pesada a la base de datos, y en horas de rastreo intenso eso empeora el TTFB que notan los visitantes de verdad.

Hay un cuarto coste, y es el que primero nota el equipo: el informe deja de servir. Un listado de cobertura con decenas de miles de combinaciones no permite ver si hay un problema real en las fichas, y las decisiones se toman sobre medias que ya no describen nada. Es el mismo efecto que en la analítica web cuando el ruido supera a la señal.

Y una consecuencia sobre la estructura que se pasa por alto: cada enlace a una combinación es un enlace interno. Cuando la barra de filtros enlaza a decenas de URLs desde cada página del catálogo, el enlazado interno reparte el peso entre destinos que no aportan, y lo que debería estar cerca queda diluido.

Cómo se controla

La decisión de fondo no es técnica: hay que elegir qué combinaciones merecen ser una página y cuáles solo una vista. Un buen criterio es la demanda: si alguien busca «botines de cuero negros», esa combinación merece URL propia, título propio y texto propio. Si nadie la busca, es un filtro y nada más.

Las que merecen página se tratan como categorías de verdad, enlazadas desde la navegación para que su profundidad de clic no crezca. Las demás se agrupan con canonical hacia la categoría base, o se dejan fuera del índice con noindex cuando deben seguir existiendo para el usuario.

Y el robots.txt tiene aquí un papel distinto del que se le suele dar: no sirve para desindexar, pero sí para que el rastreador no gaste tiempo en patrones que ya sabes que no aportan. Se usa cuando esas URLs aún no están indexadas; si ya lo están, primero hay que dejarlas rastrear para que se lea la instrucción.

Sobre cómo se construyen los enlaces de los filtros hay una decisión que decide el resto: si son enlaces de verdad o controles que reaccionan al clic por programación. Con enlaces reales, el rastreador recorre todo lo que se le deje abierto —para bien y para mal—; con controles, no recorre nada, y entonces incluso las combinaciones que sí quieres indexar necesitan otro camino.

Y un orden de trabajo que ahorra disgustos: antes de tocar reglas, mide. Un análisis de logs de cuatro semanas muestra qué patrones está pidiendo el rastreador de verdad, y suele haber sorpresas: combinaciones que nadie preveía consumiendo la mayor parte, y otras que se creían problemáticas sin una sola visita.

Errores frecuentes

El primero es dejarlo todo abierto y confiar en que Google elija bien. Elige, pero elige con su criterio y a su ritmo, y mientras tanto el rastreo se gasta donde no debe.

El segundo es cerrarlo todo de golpe. Entre las combinaciones hay unas pocas con demanda real que estaban trayendo tráfico; bloquearlas junto al resto se nota en el tráfico a las pocas semanas. Antes de aplicar una regla por lote conviene mirar en Search Console qué patrones reciben clics.

Y el tercero es tratarlo como un problema de una vez. Mientras el sistema siga generando una URL por combinación, el índice se vuelve a llenar. La corrección que dura está en decidir qué direcciones deben existir, no en limpiar las que ya existen.

Un cuarto error es indexar una combinación con demanda pero dejarla sin nada propio. Si «botines de cuero negros» merece página, merece también título, descripción y un párrafo que expliquen algo; una plantilla vacía con productos dentro se parece demasiado al contenido pobre como para sostener una posición.

Y el último, el que más veces se repite en migraciones: cambiar el esquema de parámetros sin plan para las direcciones antiguas. Las combinaciones indexadas de la versión anterior siguen apareciendo en resultados y en enlaces externos durante meses; sin una redirección 301 hacia el equivalente, todas acaban en errores 404 a la vez.

Manuel Riveiro Rodriguez CEO & Digital Strategist

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Preguntas frecuentes

¿Debo bloquear todos los filtros?

No. Entre las combinaciones hay unas pocas con demanda propia que funcionan como categorías: color más material, marca más tipo de producto. Esas merecen URL indexable con su texto; el resto se agrupa o se deja fuera del índice. Cerrarlo todo por igual quita también lo que traía visitas.

¿Canonical o noindex para las combinaciones?

Canonical cuando la combinación muestra en esencia el mismo contenido que la categoría base y quieres que las señales se sumen ahí. Noindex cuando la página es distinta pero no debe competir en resultados. Lo que no funciona es esperar que el robots.txt haga cualquiera de las dos cosas: impide rastrear, no desindexar.

¿Cómo sé qué combinaciones tienen demanda?

Mirando lo que ya recibe clics e impresiones en Search Console, y las búsquedas internas del propio sitio, que suelen ser la mejor fuente porque están escritas por tus clientes. Si una combinación aparece con frecuencia en ambas, es candidata a página propia.

¿Los filtros deben cambiar la URL?

Depende de qué quieras que ocurra al compartir el enlace. Si la dirección no cambia, nadie puede enviar a otra persona la vista filtrada, y eso empeora la experiencia. Una solución habitual es que sí cambie pero que solo un conjunto reducido de combinaciones sea indexable.

¿Y si el filtro deja la página vacía?

Entonces hay que responder con honestidad. Una combinación sin resultados que devuelve 200 y dice «no hay productos» es un soft 404, y Google la tratará como inexistente de todos modos. Mejor no generar esa URL, o devolver el código que corresponde y ofrecer alternativas en la propia página.