El hosting, o alojamiento web, es el servicio de una empresa que pone a disposición de un sitio el servidor, la conexión y el mantenimiento necesarios para que sus páginas respondan a navegadores y rastreadores. Los tipos se diferencian en cuánto se comparte y en quién administra el servidor.
El hosting es el servicio que mantiene una web en servidores conectados a internet: tipos de alojamiento y qué cambian para el TTFB y el rastreo.
Qué significa hosting
Una web necesita un servidor que responda a cualquier hora. La entrada sobre el servidor explica qué es esa máquina y ese programa. El hosting es el servicio que la pone a disposición: el proveedor aporta el hardware, la conexión y, según el plan, parte o toda la administración.
El dominio es el nombre, el DNS lo traduce en la dirección del servidor y el hosting es donde la web está guardada. Son tres servicios distintos, y cambiar uno no obliga a cambiar los otros.
Los nombres de los planes son términos comerciales: cada proveedor decide qué incluye su hosting compartido, su VPS o su WordPress gestionado. Para la nube existe una definición de referencia, publicada en septiembre de 2011 por el NIST, el instituto de normas de EE. UU.
Cómo funciona
Los tipos de hosting se distinguen por tres preguntas: cuántos recursos se comparten, quién administra el servidor y cómo se amplía la capacidad.
En el hosting compartido, muchos sitios usan el mismo servidor, con su procesador, memoria y disco. El proveedor lo administra y el cliente solo gestiona su web. Para tener más capacidad, se cambia de plan.
En un VPS (servidor privado virtual), un servidor físico se divide en varias máquinas virtuales, cada una con su propio sistema operativo y unos recursos asignados. El hardware se comparte, el sistema no. Quién lo administra depende del contrato: en un VPS no gestionado, las actualizaciones y la seguridad del sistema son tarea del cliente. Para ampliar, se le asignan más recursos.
En la nube, según la definición del NIST, el cliente accede por la red a un conjunto compartido de recursos configurables que se asignan y se liberan con rapidez y con un mínimo esfuerzo de gestión. Una de sus cinco características la separa sobre todo de un VPS: la capacidad crece o se reduce según la demanda, a veces de forma automática. Un plan que se llama «cloud» no tiene por qué cumplir las cinco. Quién administra qué depende del modelo de servicio: en la infraestructura como servicio (IaaS), el NIST deja la infraestructura de la nube al proveedor y el sistema operativo, el almacenamiento y las aplicaciones al cliente.
En el WordPress gestionado, el proveedor se encarga también de partes de la aplicación, como actualizaciones, copias de seguridad o caché; cuáles, lo dice cada plan. Puede funcionar sobre un servidor compartido, un VPS o la nube, así que cuánto se comparte y cómo se amplía también depende del plan. WordPress.org recomienda que el alojamiento admita PHP 8.3 o superior, MariaDB 10.11 o superior o MySQL 8.0 o superior, y HTTPS.
En el hosting dedicado, un servidor físico entero trabaja para un solo cliente. No comparte recursos, y para ampliar hay que cambiar de máquina o añadir otras. Quién lo administra depende del contrato, igual que en un VPS: el proveedor o el cliente.
Tipo de hostingRecursos compartidosQuién administraMás capacidad
Hosting compartido
Recursos compartidosMuchos sitios usan el mismo servidor, con su procesador, memoria y disco.
Quién administraEl proveedor lo administra y el cliente solo gestiona su web.
Más capacidadSe cambia de plan.
VPS
Recursos compartidosEl hardware se comparte, el sistema no: cada máquina virtual tiene su propio sistema operativo.
Quién administraDepende del contrato. En un VPS no gestionado, las actualizaciones y la seguridad son tarea del cliente.
Más capacidadSe le asignan más recursos.
Nube
Recursos compartidosUn conjunto compartido de recursos configurables al que el cliente accede por la red.
Quién administraDepende del modelo de servicio. En IaaS, la infraestructura de la nube es del proveedor; el sistema operativo, el almacenamiento y las aplicaciones, del cliente.
Más capacidadCrece o se reduce según la demanda, a veces de forma automática.
WordPress gestionado
Recursos compartidosDepende del plan: puede funcionar sobre un servidor compartido, un VPS o la nube.
Quién administraEl proveedor se encarga también de partes de la aplicación, como actualizaciones, copias de seguridad o caché.
Más capacidadDepende del plan.
Hosting dedicado
Recursos compartidosNinguno: un servidor físico entero trabaja para un solo cliente.
Quién administraDepende del contrato: el proveedor o el cliente.
Más capacidadCambiar de máquina o añadir otras.
La fila de la nube sigue la definición del NIST. Un plan que se llama «cloud» no tiene por qué cumplir las cinco características.
Qué es del cliente, quién se ocupa y cómo crece: cinco tipos comparados.
Por qué importa
El hosting influye en cuánto tarda el servidor en empezar a responder. La guía de web.dev para mejorar el TTFB, actualizada el 28 de noviembre de 2025, pone el alojamiento antes que cualquier otra optimización. Según ella, el hosting compartido suele ser más lento, algo que en una web pequeña de archivos estáticos probablemente no importa. Con muchos usuarios, personalización y consultas a la base de datos, el alojamiento pasa a ser decisivo. web.dev da por bueno un TTFB de hasta 0,8 segundos.
El hosting también pesa en el rastreo. La entrada sobre el servidor explica que Google reduce su límite de rastreo cuando el sitio se vuelve lento o responde con errores. La documentación de Google añade qué pasa con el índice: ante errores 5xx o un 429, los rastreadores bajan el ritmo de forma temporal, y las URL que ya estaban indexadas se conservan, pero acaban eliminándose si el error sigue.
El cambio de hosting tiene su propio efecto. Según la guía de Google sobre el cambio de hosting, actualizada el 10 de diciembre de 2025, es normal que el rastreo de Googlebot baje justo después del traslado y vaya subiendo en los días siguientes, a veces por encima del nivel anterior. La entrada sobre el DNS describe los pasos del traslado.
Google cita el país del servidor, a través de la dirección IP, entre las señales del público al que se dirige un sitio, pero no como señal definitiva, porque muchas webs usan CDN o se alojan en otro país.
Buenas prácticas
Elegir el tipo de hosting por la carga real: una web que construye cada página con la base de datos necesita más que una de archivos estáticos.
Preguntar al proveedor cuánta memoria tiene asignada el sitio y si mantiene al día PHP, el servidor HTTP y la base de datos.
Comprobar que el plan cumple los requisitos de WordPress.org si la web usa WordPress.
Medir el TTFB de las páginas que construye el servidor antes y después de cambiar de plan.
Revisar en Search Console los errores de servidor y las estadísticas de rastreo tras un cambio de hosting.
Errores frecuentes
Elegir por el nombre del plan: «cloud» o «gestionado» no significan lo mismo en todos los proveedores.
Mantener una web con mucho tráfico y base de datos en un plan compartido para sitios pequeños.
Contratar un VPS no gestionado sin que nadie se ocupe de actualizar el sistema.
Dar por pasajeros los errores 5xx repetidos.
Alarmarse por la caída del rastreo justo después de un cambio de hosting, que Google describe como normal.
Alojar la web en un país solo para posicionar allí.
Manuel Riveiro RodriguezCEO & Digital Strategist
Una auditoría técnica revisa esto y el resto en un solo paso.
Depende de lo que haga el servidor. Según la guía de web.dev sobre el TTFB, el hosting compartido suele ser más lento, pero para una web personal pequeña con archivos sobre todo estáticos probablemente basta. Cuando hay muchos usuarios, personalización y consultas a la base de datos, el tipo de alojamiento pasa a ser decisivo para la velocidad.
¿Qué diferencia hay entre un VPS y un hosting cloud?
Un VPS es una máquina virtual con recursos asignados dentro de un servidor físico. La nube, según la definición del NIST de 2011, es un conjunto compartido de recursos que se asignan y liberan según la demanda, a veces de forma automática. Como los proveedores usan estos nombres a su manera, conviene preguntar cómo se amplía cada plan.
¿Afecta el hosting al SEO?
De forma indirecta, por dos vías que Google documenta. Un servidor lento sube el TTFB, que va antes que las Core Web Vitals. Y si el servidor responde con errores 5xx o 429, los rastreadores de Google reducen el ritmo de rastreo; las URL indexadas se conservan durante un tiempo, pero acaban eliminándose si los errores continúan.
¿Qué le pasa al SEO al cambiar de hosting?
Si las URL no cambian, el traslado consiste sobre todo en apuntar el DNS al nuevo servidor. Según Google, es normal que el rastreo baje justo después y vuelva a subir en los días siguientes, a veces por encima del nivel anterior. El hosting antiguo debe seguir activo hasta que deje de recibir tráfico.
¿Tiene que estar el servidor en el país de mis clientes?
No es necesario. Google cita la ubicación del servidor como una posible señal del público de un sitio, pero no definitiva, porque muchas webs usan CDN o se alojan en otro país. Entre las demás señales nombra los dominios de país, las anotaciones hreflang y datos locales como direcciones, teléfonos y moneda.