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Glosario ciclo de vida del producto

¿Qué es el ciclo de vida del producto?

  • Analytics
Definición

El ciclo de vida del producto describe en cuatro fases cómo evolucionan las ventas de un producto en el mercado: introducción, crecimiento, madurez y declive. Ayuda a ordenar las decisiones de marketing de cada momento. Como previsión de ventas falla, porque la propia curva depende de esas decisiones.

En esta página 5
  1. Qué significa el ciclo de vida del producto
  2. Cómo funciona
  3. Por qué importa
  4. Buenas prácticas
  5. Errores frecuentes
En breve

El ciclo de vida de un producto ordena sus ventas en cuatro fases: introducción, crecimiento, madurez y declive. Qué cambia en cada una y qué no predice.

Qué significa el ciclo de vida del producto

El texto de referencia es «Exploit the Product Life Cycle», de Theodore Levitt, publicado en Harvard Business Review en noviembre de 1965. Levitt no presentó una idea nueva. Abre el artículo diciendo que los directivos de marketing ya conocían el concepto y que apenas lo usaban, y dedica el texto a cómo aplicarlo. Entre quienes lo defendían, Dhalla y Yuspeh citan un trabajo de Arch Patton para McKinsey de junio de 1959. Este glosario no fija un primer autor.

Levitt describe cuatro fases. A la primera la llama desarrollo del mercado (market development). Dhalla y Yuspeh ya la llaman introducción en 1976, y es el nombre que se usa aquí. - Introducción: el producto llega al mercado antes de que la demanda esté probada, a veces sin estar del todo probado en lo técnico. Las ventas suben despacio. - Crecimiento: la demanda se acelera, el mercado total se amplía deprisa y entran competidores. - Madurez: la demanda se estabiliza. La mayoría de los compradores posibles ya tiene el producto, y las ventas crecen más o menos al ritmo de la población. - Declive: el producto pierde atractivo y las ventas bajan. Sobra capacidad, la producción se concentra en menos empresas y caen precios y márgenes.

El error de lectura es tomar la curva como una previsión: mirar las ventas de hoy, poner el producto en una fase y deducir lo que viene después. Hay tres motivos para no hacerlo.

El primero es que la fase se reconoce tarde. El propio Levitt escribe que el retrovisor siempre será más preciso que la vista del presente. Dhalla y Yuspeh añaden que la duración de cada fase cambia de un producto a otro y que algunos casi no pasan por el crecimiento. Una meseta puede parecer madurez y ser solo una pausa antes de otra subida.

El segundo es que la curva describe a los que triunfan. Levitt habla de la historia de los productos con éxito y aclara que la mayoría de los productos nuevos no llega a tener esa curva, porque se hunden desde el principio.

El tercero es que la curva depende del marketing. Dhalla y Yuspeh lo plantearon en 1976 en «Forget the Product Life Cycle Concept!»: el ciclo es una variable dependiente, determinada por lo que hace la empresa, y no una variable independiente a la que adaptar el marketing. De ahí sale una profecía que se cumple sola. Una marca tiene unos años malos por una mala campaña o por un competidor nuevo, la dirección cree que ha entrado en declive, le retira presupuesto y las ventas caen de verdad. El nailon es el ejemplo contrario, y lo usan tanto Levitt como sus críticos: según la estimación de Levitt, sin usos nuevos su consumo se habría quedado en unos 50 millones de libras, y en 1962 superó los 500 millones.

La evidencia sobre el modelo es débil. Dhalla y Yuspeh citan un estudio de Polli y Cook para el Marketing Science Institute (1967, publicado también en 1969) con más de 100 categorías de alimentación, salud y cuidado personal. Comparó las secuencias reales con otras generadas al azar. Solo el 17 % de las secuencias de clases de producto y el 20 % de las de formas de producto se distinguían de forma significativa del azar. Conviene saber quién firma la crítica: Dhalla y Yuspeh trabajaban en la agencia de publicidad J. Walter Thompson, y su conclusión es seguir apoyando con marketing las marcas existentes. También admiten que hay caídas sin remedio, por un cambio de gustos o por un producto mejor de la competencia.

El término no debe confundirse con la gestión del ciclo de vida del producto (PLM), un enfoque asociado a la fabricación que abarca desde el diseño hasta la eliminación final del producto. Esta entrada trata del ciclo en el mercado.

Cómo funciona

El primer paso es elegir el nivel de análisis. Dhalla y Yuspeh distinguen la clase de producto (cigarrillos), la forma (cigarrillos con filtro) y la marca (Winston), y cada nivel da una curva distinta. Levitt separa además la curva del sector y la de la empresa pionera: las ventas de esta pueden frenarse mientras las del sector siguen creciendo fuerte.

El segundo paso es buscar señales de fase más allá de las ventas. Según Levitt, la madurez empieza con la saturación: la mayoría de los compradores posibles ya tiene o usa el producto. Otra señal es el beneficio por unidad, que puede caer mucho antes de que se aplane la curva de ventas. Levitt recomienda además intentar prever la fase siguiente y razonar hacia atrás.

Un ejemplo inventado: una marca de café en cápsulas lleva dos trimestres con ventas planas. Puede ser madurez o puede ser una pausa. La respuesta no está en la curva. Hay que mirar si siguen llegando compradores nuevos, si un competidor ha bajado precios y si la marca ha perdido presencia en tienda.

El tercer paso es ajustar el marketing mix. Levitt no ordena sus observaciones por las cuatro P, de modo que este resumen por fases es una lectura de este glosario: - Introducción: la comunicación tiene que crear demanda y conseguir que la gente pruebe el producto. El fabricante depende del esfuerzo de sus distribuidores. Precio y canal todavía se pueden probar con libertad, y con tan poco volumen el beneficio por unidad es negativo. - Crecimiento: el objetivo pasa de la prueba a la preferencia por la marca. Los competidores copian o mejoran el producto, abrir canales resulta más fácil y algunos rivales bajan precios. - Madurez: la competencia en precio se vuelve intensa. La diferencia se busca en detalles de producto, servicios, ofertas, envase, publicidad y segmentos concretos. En el canal toca defender los puntos de venta y el espacio en el lineal, y la marca tiene que hablar directamente con el consumidor. - Declive: caen precios y márgenes. La decisión es sostener, renovar o retirar. Levitt incluye la retirada planificada de productos caros de mantener. Dhalla y Yuspeh piden comprobar antes con investigación si la caída es irreversible.

El cuarto paso es planificar cómo alargar la vida del producto, según Levitt antes incluso del lanzamiento. Propone cuatro vías: más frecuencia de uso entre los clientes actuales, usos más variados entre ellos, usuarios nuevos y usos nuevos del material. Él mismo reconoce que quizá lo del nailon no se planificó así desde el principio.

Por qué importa

El modelo da un orden a preguntas que cambian con el tiempo: si hay que explicar el producto o defender la marca, si el canal hay que abrirlo o conservarlo, cuándo vigilar el margen. Levitt señala además un aviso útil: el beneficio por unidad puede bajar mientras las ventas todavía suben.

Usarlo mal sale caro. Dhalla y Yuspeh sostienen que el concepto ha llevado a descuidar las marcas existentes y a dar demasiado peso a los lanzamientos. Su ejemplo es la pasta de dientes Ipana, que su fabricante abandonó en 1968. Dos empresarios de Minnesota retomaron el nombre en 1969 y, casi sin promoción, vendieron 250.000 dólares en siete meses.

La matriz BCG responde a otra pregunta. Es una foto de la cartera en un momento dado, con dos ejes: el crecimiento del mercado y la cuota relativa. El ciclo de vida sigue a un producto a lo largo del tiempo y no mira la cuota. Por eso las fases y los cuadrantes no se corresponden uno a uno: en un mercado maduro, un producto puede ser vaca lechera o perro según su cuota. Las dos herramientas se pueden cruzar, pero un cuadrante no dice en qué fase está un producto, ni una fase dice qué cuadrante le toca.

La matriz de Ansoff ayuda a concretar las vías de Levitt. Más uso entre los clientes actuales se parece a la penetración de mercado, y los usuarios nuevos, al desarrollo de mercado. La comparación es de este glosario, no de los autores. Para saber si un cambio del mix movió las ventas o si fue otra cosa, el marketing mix modeling separa los efectos con datos.

Buenas prácticas

  • Escribir junto a la curva el nivel analizado: clase, forma o marca.
  • Comparar la curva propia con la del sector.
  • Vigilar el beneficio por unidad además de las ventas.
  • Buscar la causa de una caída antes de llamarla declive.
  • Investigar actitudes e intención de compra antes de retirar apoyo a una marca.
  • Pensar las vías para alargar la vida del producto antes de que las ventas se aplanen.

Errores frecuentes

  • Usar la curva como previsión de ventas.
  • Dar por hecho que todo producto pasa por las cuatro fases en orden.
  • Recortar presupuesto porque el producto «ya está en declive» y provocar así la caída.
  • Tomar una meseta por madurez.
  • Aplicar a una marca la curva de su clase de producto.
  • Confundir una fase con un cuadrante de la matriz BCG.
Manuel Riveiro Rodriguez CEO & Digital Strategist

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el ciclo de vida de un producto?

Es un modelo que describe en cuatro fases cómo evolucionan las ventas de un producto en el mercado: introducción, crecimiento, madurez y declive. Sirve para ordenar las decisiones de marketing de cada momento. Describe sobre todo a los productos con éxito, y la propia curva depende de lo que hace la empresa.

¿Cuáles son las fases del ciclo de vida del producto?

En la introducción las ventas suben despacio y hay que crear demanda. En el crecimiento la demanda se acelera y entran competidores. En la madurez la mayoría de los compradores posibles ya tiene el producto y aumenta la competencia en precio. En el declive las ventas, los precios y los márgenes bajan.

¿Sirve para predecir las ventas?

No de forma fiable. Levitt reconoce que la fase se ve mejor en retrospectiva. Dhalla y Yuspeh recuerdan que la duración de las fases varía y que una meseta puede ser una simple pausa. Además, retirar presupuesto por creer que un producto está en declive puede provocar esa misma caída.

¿Quién creó el ciclo de vida del producto?

El artículo de referencia es de Theodore Levitt, en Harvard Business Review, noviembre de 1965, pero él no lo inventó: escribe que los directivos ya conocían el concepto. Dhalla y Yuspeh citan un trabajo de Arch Patton de 1959 y publicaron su crítica en enero de 1976. Este glosario no fija un primer autor.

¿En qué se diferencia de la matriz BCG?

El ciclo de vida sigue las ventas de un producto a lo largo del tiempo. La matriz BCG es una foto de toda la cartera, según el crecimiento del mercado y la cuota relativa. Por eso no se corresponden uno a uno: en un mercado maduro, un producto puede ser vaca lechera o perro.

Fuentes

  1. Theodore Levitt, «Exploit the Product Life Cycle», Harvard Business Review, noviembre de 1965 (en inglés). Texto completo leído en la copia de Internet Archive del 02.02.2023; en la página actual solo se ve el comienzo. Fuente de que el concepto ya era conocido, de las cuatro fases y sus nombres, de lo que cambia en cada una, del beneficio por unidad, de que la fase se ve mejor en retrospectiva, de las cuatro vías para alargar la vida del producto y de las cifras del nailon.
  2. Nariman K. Dhalla y Sonia Yuspeh, «Forget the Product Life Cycle Concept!», Harvard Business Review, enero de 1976 (en inglés). Texto completo leído en la copia de Internet Archive del 26.01.2023. Fuente de la variable dependiente, de los niveles clase, forma y marca, de la profecía que se cumple sola, del caso Ipana, de la mención a Patton (1959), de la empresa de los autores y de las cifras de Polli y Cook. Las cifras de Polli y Cook se citan a través de este artículo; el estudio original no se ha leído.
  3. Computer Weekly en español, «Gestión del ciclo de vida del producto (PLM)», sin fecha visible. Fuente de la definición de PLM como enfoque asociado a la fabricación, desde el diseño hasta la eliminación final.